Y aunque se malinterprete lo siguiente ( y bueno, ahora cualquier palabra tiene de sinonimo algo malo) , me refiero en los dos casos a mi, como Borges. Borges y él.
Escribir me gusta. No sé si lo hago bien, pero lo hago. Tengo esa mala costumbre de modestia o buena decición de humildad al hablar de mi.
A veces supongo que soy otra persona. No porque quiciera serlo, sino porque es el "afán de investigación" como dijo Piedrahita. Supongo ser otra persona persona porque es aburrido tener la misma voz, la misma mirada y la misma forma de caminar. ¿Imaginas caminar como un hombre de 80 años? la firmeza caida de su andar y el cuidado que tiene al ver el piso que se le aproxima o se aleja de lo lejano del camino, ese punto diminuto en el lente del aparato. La voz acompañada de los olores del desayuno. La espalda floja y pesada. En las manos las heridas de guerra. Tantos "¡bajate de ahí!" y más "No me voy a mover", marcadas como mapas y cordilleras en las grandes y antes fuertes manos de hombre.
En la mayoria de los casos me imagino como hombre, no como mujer. Esto tiene una sencilla razón: La mayoria de las mujeres son predecibles y su siclo de vida pasa de ser grandiosa a la depresion de la edad una y otra y otra y otra vez. Y si llega a los 15, de seguro tambien llegará a los 40.
El hombre es más neutro y simple en ese aspecto. Llevan arrugas como trofeos, llevan cicatricez como cuando las llevas al colegio de chico. Las mujeres somo aburridas, llenas de dietas y problemas. La única ventaja aparte de tener hijos (y bueno, si el dolor lo vale) es indudablemente LOS HOMBRES.
El público rosa se reirá (si, me gusta imaginar que tengo público) pero es 99% cierto. El otro 1% son las que pedestales tienen y sino, las que se recuerdan. ¿Quien recuerda a una fanatica de Ricardo Arjona? eh? a ver, ¡respondan!...
...Maldita bipolaridad.
miércoles, 5 de noviembre de 2008
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